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En el ámbito empresarial, factores como la competencia, innovación, el servicio al cliente , por mencionar algunos, pueden significar la clave para su permanencia o desaparición en el mercado. Dentro de estos factores clave se encuentra la Cadena de Suministro. Antiguamente se veía como una parte más de los procesos operativos; pero, hoy en día, se ha vuelto un factor crítico de éxito en las organizaciones. La cadena de suministro debe planearse, operarse y administrarse a través de un enfoque estratégico, no desde una perspectiva operativa; es decir, ésta no debe verse sólo como parte del proceso de abastecimiento y distribución de la compañía.
Para entender mejor el concepto, la Cadena de Suministro es la cadena formada por todas aquellas partes involucradas de manera directa o indirecta en la entrega de un producto o servicio a un cliente. Incluye no solamente al fabricante y al proveedor, sino también a los transportistas, almacenistas, vendedores e, incluso, a los mismos clientes. Estos últimos son, de hecho, parte integral y fundamental ya que la satisfacción de sus necesidades es el propósito principal de la misma y es el comienzo para generar una ganancia.
La cadena de suministro es dinámica e implica un flujo constante de información, productos y fondos entre las diferentes etapas. Se ha comprobado que existe una estrecha conexión entre el diseño y la administración de los flujos de una cadena de suministro y el éxito de la misma. Por ello, es muy importante visualizar los flujos en ambas direcciones de la cadena cuando se realiza su planeación y operación.
A lo largo del tiempo, se han conocido y estudiado casos de compañías que fracasaron en el entorno competitivo empresarial. En muchos de éstos, el fracaso se atribuyó a la debilidad del diseño y la planeación de su cadena. Por el contrario, existen compañías que han forjado el éxito sobre un diseño, planeación y operación superiores a su cadena de suministro. Estos tres puntos dentro de la cadena tienen un fuerte impacto en la rentabilidad; por ello, las decisiones relacionadas a cada una de estas etapas impactan positiva o negativamente al logro de un buen resultado; no sólo de la cadena, sino de la compañía en su totalidad. El éxito de este proceso debe medirse sobre la rentabilidad total que genera, no sobre el ingreso que representa cada sección de la cadena.
Dada su importancia y el papel que juega, ésta forma parte de la estrategia alineada a los objetivos que persigue la compañía y a las tácticas adecuadas que hagan que se logre dicho objetivo. La ventaja competitiva de una compañía define entonces, en relación con sus competidores, el grupo de necesidades del cliente que ésta busca satisfacer con sus productos y servicios a diferencia de los demás.
Una estrategia de cadena de suministro determina, por ejemplo, la naturaleza de la obtención de materia prima, el transporte de los materiales desde y hacia la compañía, la fabricación del producto u operación para proporcionar el servicio y la distribución del producto al cliente o una definición de si se producirá o subcontratará. Este plan define también, tanto los procesos que se realizarán dentro de la empresa, como la función que desempeñará cada entidad dentro de la cadena.
Las diferentes funciones de una compañía deben estructurar en forma apropiada sus procesos y recursos para que sean capaces de ejecutar estas estrategias de manera exitosa, se logre la ventaja competitiva deseada, se generen ganancias y se logre la satisfacción total del cliente.
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