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Existen pocas cosas que pueden cambiar nuestro estado de ánimo radicalmente en pocos minutos. Podemos pensar en situaciones fuera de lo común que nos hagan salir de la rutina, o detalles inesperados que cambien el enfoque del momento, pero algo que normalmente no falla y está al alcance de todos, es la música.
La música, una compañera que llena vacíos, canaliza sentimientos, motiva, deprime, relaja, incita, etc. es casi perfecta para cada momento del día y de la vida pues logra más de lo que nos imaginamos.
Existen muchos estudios que sustentan esta teoría. Empecemos por la música para hacer ejercicio. Costas Karageorghis, psicólogo de la universidad de Brunel, Londres, realizó un estudio en el cual expuso a voluntarios a escuchar pop y rock mientras hacían ejercicio. El resultado fue obtener un aumento del 15% en la resistencia física. Según este estudio, se estableció que para realizar ejercicio de moderado a intenso, se recomienda escuchar canciones que tengan un tempo de 120 a 140 bpm (pulsos por minuto), como por ejemplo la música clásica Allegro y Vivace.
El diario “El País de Madrid” cita al psicólogo cuando él recomienda canciones como “I Like the Way You Move” de Bodyrockers, “Mercy” de Duffy, o canciones un poco anteriores como: “The Heat Is On” de Glen Ferry, “Don´t Stop Me Now” Queen y “Dancing Queen” de Abba.
Aparte de estas importantes recomendaciones, al hacer ejercicio es importante saber los beneficios saludables que puede tener escuchar nuestra música favorita sin importar el género que sea o los pulsos por minuto que ésta tiene. Científicos del Centro Médico de la Universidad de Maryland han demostrado que la música puede beneficiar al sistema cardiovascular. Según el estudio que lo publica la revista Muy Interesante, se comprobó que cuando uno escucha su música favorita los vasos sanguíneos se dilatan un 26% respecto de su estado normal, mientras que al escuchar música que consideramos estresante los vasos se contraen un 6%.
En resumen, escuchar la música que nos gusta, además de traernos beneficios en el estado de ánimo, nos trae beneficios físicos.
Escuchar la melodía, sentir el ritmo y hacer de la música una forma de vivir puede cambiar la rutina diaria, aumentar nuestro rendimiento físico, mejorar nuestra salud y sin duda alegrarnos el momento. Los invito a entrar y disfrutar de este mundo musical que como pocas cosas en la vida trae muchos beneficios y prácticamente ninguna consecuencia negativa.
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